Koaching

El Coaching natural o como puede sanar su Empresa

Nuestro cuerpo es una empresa

El cuerpo humano y la estructura de una empresa presentan similitudes sorprendentes. Nuestro cuerpo y nuestra vida son, de hecho, una empresa que persigue la prosperidad y la excelencia. Una organización es un ser vivo. Un ser vivo es una empresa. Por otro lado, los departamentos de una empresa interactúan de forma análoga a cómo lo hacen nuestros órganos. Así, pues, una organización, puesto que tiene soma y psique, también puede ser percibida, observada y comprendida como si de una persona se tratara. Así, mediante esta equiparación, observamos que tanto en las empresas como en las personas subyacen estructuras de carácter que se intercomunican y se influyen entre ellas a través de un WiFi neuronal.

La base de este artículo se inspira principalmente en la visión que la Medicina Tradicional China (MTC) tiene de la vida. La filosofía que inspira la MTC nos ofrece una percepción integrada según la cual nuestra peculiar forma de ser, de sentir, de trabajar y de relacionarnos, junto con nuestra salud, forman parte de una unidad que mantiene a la totalidad de sus partes interconectadas. Una vez percibida la estructura de estas conexiones -para lo cual nos resulta de inestimable ayuda la MTC-, podremos captar el funcionamiento de las organizaciones en las que participamos de una forma más profunda, fructífera y provechosa. Rica en metáforas que ponen en evidencia la interrelación entre procesos que acontecen en nuestro cuerpo y procesos que acontecen en la naturaleza, la MTC nos ayuda a entender que la conexión entre nosotros y las organizaciones constituye una realidad biológica y emocional de gran impacto. Un cambio en positivo sobre la percepción que tengamos de nosotros mismos generará una resonancia favorable para la transformación de las plataformas sociales en las cuales tomamos parte (familia, empresas, organizaciones).

Por otro lado, recientes hallazgos procedentes tanto de las ciencias naturales como de las ciencias sociales corroboran tales principios. Así, por ejemplo, aportaciones procedentes de ámbitos tan diversos como la teoría de los mitos o improntas fundacionales, el pensamiento sistémico, la física cuántica, la memética, la holónica, las neurociencias, el fractalismo, la teoría de cuerdas, la biomimética o la cronobiología anuncian un nuevo paradigma que ya empieza a dejarse ver en el ámbito organizativo. La aplicación de estos conocimientos nos va a reportar una visión original y profunda acerca de cómo utilizamos nuestras capacidades, cómo nos relacionamos, cómo funcionan las organizaciones, cómo funcionamos nosotros en ellas, cómo ellas funcionan en nosotros, y cómo organizaciones y personas nos atraemos –o nos repelemos- mutuamente.

El propósito planteado es dar a conocer el funcionamiento de las organizaciones en las que participamos desde una perspectiva orgánica y sistémica, tomando como principal referencia las funciones de los órganos en nuestro cuerpo y sus interacciones. Comprendiendo las funciones estratégicas de los órganos podremos llegar a implementar soluciones de calidad en las dinámicas de empresa de forma minimalista y con un menor costo.

Acompañamiento Sistémico basado en principios de la MTC: el poder del momento

La MTC concibe cada órgano del cuerpo humano no sólo como administrador de determinadas funciones fisiológicas, sino también como transmisor y emisor de una manera de pensar, experimentar, sentir y comportarse. Si, como hemos señalado, en una empresa sus departamentos ejercen funciones semejantes a las de los órganos en nuestro cuerpo, podemos concluir que unos y otros pueden estar generando una resonancia. De este modo constatamos que, al igual que nuestro cuerpo, una empresa es un Todo que se autorregula natural e inteligentemente. Captar la inteligencia del cuerpo a través de las emociones que de él emanan, nos ayudará a desarrollar una mejor percepción del funcionamiento de las organizaciones y una mayor conciencia de nuestra participación en las dinámicas sociales en las que irremediablemente estamos envueltos. Solemos decir que el Coaching, por poner un ejemplo de enfoque en consultoría sistémica, es el procedimiento que nos ayuda a mejorar una situación en la que estemos concernidos a través del refuerzo de comportamientos y recursos internos que hagan fácil y posible dicha mejora.

Así que tenemos dos factores: la monitorización y aliento ofrecido por el consultor, y el interés por mejorar por parte del cliente. Sin embargo, quisiera introducir un factor extra: el tiempo. No me refiero al tiempo que puede pasar entre que se es consciente de la necesidad de un cambio y su plasmación palpable, sino, más bien, de la fuerza del momento. Así, pues, tenemos tres pilares: voluntad de mejora (cliente), acompañamiento (consultor) y saber captar el designio de cada momento. Un aforismo chino viene a decir que la unión de la fuerza de la voluntad y la elección consciente de un momento para plasmar los contenidos de la voluntad hacen milagros. Saber subordinar la necesidad y la voluntad de hacer a un momento propicio es cuestión de disciplina y observación de las cosas más allá de la urgencia personal que pueda haber para solucionar un problema o lograr una meta. Eso es como decir que tanto determina el éxito de una gestión la voluntad como la fuerza del momento. La medicina china (MTC) sostiene que una acción terapéutica puede no dar el resultado esperado si no se tiene en cuenta el momento de su aplicación. De alguna manera viene a decir que cada momento en el tiempo puede actuar a favor o en contra independientemente de la buena voluntad y de la buena intención que tengamos.

Los 5 elementos en la empresa

Si lleváramos este hecho al mundo empresarial nos encontraríamos con las mismas cosas. Un bloqueo en un departamento genera una dinámica que valdría la pena tener en cuenta. Un caos financiero, pongamos por caso, podría equipararse a una afección del bazo-páncreas de la empresa. Si hiciéramos caso de la literalidad del síntoma parecería que deberíamos actuar sobre el departamento que ordena las finanzas, los presupuestos y la contabilidad. Sin embargo, según la medicina china, el bazo-páncreas es el sistema “hijo” del corazón, lo cual nos lleva a pensar que un problema relacionado con el bazo-páncreas es una consecuencia de una particularidad del funcionamiento del corazón organizativo que acaso puede ser patológica.

El corazón, en una empresa, está representado por la dirección y, en términos generales, por el liderazgo. Pero voy a dejar este asunto para otro artículo y me voy a ceñir al tema inicial relativo a la fuerza del momento. Por más grave que sea un asunto, y por más urgente que sea actuar, es posible que una elección poco ponderada acerca del momento para hacerlo puede generar efectos adversos, o que para aplicar una solución acabemos perjudicando a otros departamentos. En cambio, ante el mismo problema y con la misma actuación, aplicándonos en el momento adecuado, podemos producir un buen resultado sin perjudicar al sistema y con menos esfuerzo. En la vida de las personas sucede lo mismo. Por ejemplo: el elemento de la medicina china que se relaciona con el marketing es el metal. Este elemento está vinculado al otoño, a determinadas horas del día y a determinados años. Hay horas metal, hay años metal y hay personalidad, actitudes y actividades metal, que es como decir que hay momentos más fructíferos que otros para asuntos relativos al marketing.

En la esfera individual, el marketing puede estar representado por el conjunto de argumentos que utilizamos para defender una idea, redactar una carta de presentación que acompañe a un currículum o seducir a una persona que nos agrada. Sin embargo, por más claros que sean esos argumentos es posible comprobar cómo su resonancia externa o su traducción en forma de logro varía según el momento escogido para su exteriorización. Otro ejemplo. El elemento madera, asociado a la primavera, es el que rige el hígado y los órganos de la vista. En una empresa, su hígado metafórico tendría una representación en forma de management, formación e, incluso, en un proceso de Coaching. La primavera representa el nacimiento y eclosión de un ciclo que podemos constatar en la naturaleza, en las personas y en las empresas. En el nacimiento somos ayudados por nuestra madre y por personal médico. Si lo miramos desde la perspectiva que la metáfora nos proporciona, un proceso de Coaching es equivalente a la acción externa que procura un buen parto. Un coach es como una comadrona.

Proceso de Coaching con herramientas inspiradas en la naturaleza

En la modalidad de consultoría empresarial, la naturaleza puede ser una aliada muy poderosa, tanto como la acción del coach y la fuerza de voluntad del coachee. Se le podría llamar Coaching Natural, una forma de estar en la vida en la que todo puede ser percibido como ayuda potencial en función de la receptividad que uno sea capaz de cultivar. Incluso una contrariedad puede ser convertida en ayuda. El Coaching Natural supone activar la capacidad que todos tenemos para hacernos amigos del ritmo natural de las cosas. Hay momentos que invitan a la introspección y a la cesión de actividad intervencionista en pro de una visión interiorizada del asunto que nos preocupe. Y es en estos momentos en donde es posible percibir ese asunto de otra manera sin tener que estar pensando en intervenir sobre él.

Pretender seguir actuando en etapas de repliegue de la misma manera que lo haríamos en los momentos que invitan a la actividad externa puede ser contraproducente. Por ejemplo, el invierno, etapa propicia para interiorizar, pulir comportamientos, atar cabos y observar desapasionadamente y por igual lo errado, lo conseguido y lo que quisiéramos conseguir. El invierno es etapa propicia para el análisis equilibrado y desapasionado. Pretender actuar o implementar soluciones en los meses de frío como lo haríamos en los meses más cálidos puede generar una distorsión que puede afectar negativamente a nuestro presente y a nuestro futuro en la medida en que viviríamos desacompasados y confusos.

El invierno está regido por el elemento agua que, a su vez, está vinculado al riñón. Y éste está relacionado con la capacidad para establecer relaciones y vínculos sólidos, no obstante es un órgano doble. Para la medicina china, el riñón es el formador de los huesos y, en la vida de personas y empresas, de las estructuras. El riñón es el facultador de las relaciones duraderas, las que con el paso del tiempo se convierten en un regalo más preciado de lo que eran en un principio. Siempre se ha dicho que las relaciones que se inician en periodos cálidos son más intensas pero con tendencia a decaer al poco tiempo. En cambio, las que se inician en etapas frías suelen ser más lentas y desapasionadas pero más sólidas y productivas con el transcurrir del tiempo.

Aprovechando los conocimientos de la Medicina Tradicional China en dinámicas organizativas

Si nos acercamos a la Medicina Tradicional China (MTC) y percibimos sus fundamentos podremos llegar a entender que el cuerpo humano funciona como una empresa. Y no sólo eso, la vida de uno es una empresa en la que hay una dirección, una gerencia, un equipo que se encarga de mantener la funcionalidad del engranaje… Todos esos personajes somos nosotros mismos en uno u otro momento. Al igual que en la empresa, en la vida de uno también hay departamentos. Nuestra vida y nuestro cuerpo están organizados de forma análoga a como lo está una empresa. De igual modo, una organización funciona como un cuerpo. Sus departamentos y sus funciones se correlacionan con los órganos. Una empresa, pues, dispone de corazón, pulmones, riñones, hígado, etc,…

En la empresa puede haber conflicto entre departamentos de igual manera que en nuestro cuerpo una indigestión (un caos administrativo) puede derivar en una dificultad para respirar (perturbando una campaña de marketing) o interferir en el ritmo cardíaco (debilitando el liderazgo organizativo). El caso es que con los avances con que la Física Cuántica y las Neurociencias nos sorprenden cada día, podemos llegar a empezar a entender que la empresa, al igual que Gaia, es un organismo que se autorregula y que, incluso, transfiere, absorbe y emite información en su interacción con las personas. Se podría decir que la empresa y las personas somos criaturas que nos desarrollamos en el bosque social. Todos estamos en medio de procesos en los que polinizamos y somos polinizados. Si una empresa funciona como un cuerpo, entonces las personas que en ella trabajan son las células de la organización y pueden estar registrando las alteraciones del sistema de forma más o menos intensa en función de las resonancias entre las estructuras comunes de carácter. Siendo así, entonces las personas pueden ser tomadas como punto de un meridiano de acupuntura de la empresa –que también los tiene- o como recurso homeopático. Un pequeño cambio de actitud generado en la persona y activado en el momento adecuado puede provocar un efecto que regenere y desatasque a toda una organización. En cambio, el mismo acto acometido en un momento poco adecuado o sobre una persona que no corresponde, puede provocar que el atasco vaya a más. Así funciona la MTC, así funciona nuestro cuerpo y así funciona una organización.

La filosofía en la que se apoya tanto la MTC como la Homeopatía consiste en percibir un problema o un síntoma como parte de un todo que se regula naturalmente. La empresa no es una excepción y en ella podemos implementar soluciones aisladas –antisistémicas- o soluciones respetuosas con la totalidad del engranaje –sistémicas-. A través de estas últimas, aplicando los principios de la MTC, podemos conseguir mejoras estructurales de una forma minimalista siguiendo el camino que la propia naturaleza del problema nos va indicando. La filosofía que subyace aquí nos dice que la solución pasa por hacerse amigo de aquello que nos incordia o nos preocupa, entender el lenguaje con que un problema se nos presenta o, dicho con la terminología de la PNL, entrar en “rapport” con la situación para conseguir entender en qué, cuándo y cómo debemos actuar. Llegar a la excelencia en la capacidad para percibir situaciones difíciles es la clave. Sólo desde un cambio de percepción es posible desarrollar poder desde el centro de uno mismo. Combatir un problema como si se tratara de algo que hay que extirpar a toda costa podría provocar una inflamación del sistema y el consiguiente acrecentamiento o cronificación del problema. Los chinos ya dicen que matar una mosca con un martillo no sólo no es económico sino perjudicial, y no sólo para la mosca.

Todo lo anterior podría aplicarse a las excelencias, excepcionales capacidades empresariales que pueden entrar en resonancia con las capacidades excepcionales de determinados individuos. Si una empresa tiene contenido en su perfil un rasgo de excelencia pero no ha encontrado a la persona con cuyo perfil entre en resonancia, hará que esa excelencia potencial se mantenga en estado de latencia entretanto no seleccione a quien deba encarnarlo. Por la misma razón, un individuo cuyo talento no tenga un reflejo que pueda entrar en resonancia con el perfil de la organización, no se podrá desarrollar como podría hacerlo en una empresa en la que sus perfiles fueran resonantes. Para averiguar en qué se asemejan, en qué difieren y cómo se relacionan y entran en resonancia los perfiles de candidatos y empresas, la única vía es a través de un análisis a través del cual tanto candidatos como empresas puedan ser percibidos como entidades semejantes.

La vida de una persona es una empresa

De entre los enfoques sistémicos, el que sustenta la MTC es el que más y mejor puede ayudar a captar las dinámicas de grupos, personas, empresas y organizaciones. Gracias a él nos resulta más fácil entender que la vida de una persona es una empresa, que los órganos del cuerpo funcionan de manera análoga a como lo hacen los departamentos de una organización, puesto que en ambos casos su afán gira en torno a la prosperidad, el bienestar y la protección y transmisión del legado. Por otro lado, las personas somos células, tanto en la familia como en las organizaciones. La filosofía en la que se asienta la MTC da a entender que tanto el cuerpo humano como el cuerpo social (una empresa, por ejemplo) están regulados por un ritmo. Entiende que hay un ciclo diurno, otro anual, otro que se completa cada 12 años, otro que lo hace al cabo de 60, etc,… y que desarrollar la comprensión de esta cadencia es la clave para reforzar la salud y apuntalar la prosperidad. También nos resultará de interés tomar nota que la MTC considera la enfermedad y sus síntomas no como algo que hay que acallar o suprimir, sino como un amigo potencial al que usualmente nos resistimos a entender o a reconocer. La filosofía sistémica que subyace en la MTC nos puede aportar grandes soluciones a través de intervenciones minimalistas.

Coach certificado por Asesco | Graduado Social | Master en Recursos Humanos por EADA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *