¡Busca motivos, no excusas!

Esto ya lo sabes: tú no eres tus circunstancias. Sin embargo, es difícil interiorizarlo cuando estás en mitad de una crisis o reto. Puede ser un despido, dificultades económicas, un divorcio, una enfermedad física o mental, la pérdida de un ser querido, o cualquier otra cosa que te impulse a desear taparte la cabeza con las sábanas y no plantarle cara al mundo.

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He enfrentado grandes retos que incluyen todos los anteriores y alguno más. No digo que sea fácil ponerse las pilas y seguir p´alante, pero SÍ es sencillo y se trata de una elección personal. En mi adolescencia tenía por costumbre culpar a los demás y a las circunstancias de mis problemas. A través de los años he aprendido que solo yo puedo HACER algo para cambiar mi situación y sobre todo, mi actitud. Soy la única que puede conseguir que yo vaya a terapia, al médico, seguir el proceso de recuperarme de una pérdida, tomar acción para cumplir un sueño, o cualquier otra cosa.

Superar retos me ha fortalecido. Sé de lo que soy capaz. También sé que puedo soltar lastre – no aferrarme al pasado, a resentimientos ni arrepentimientos – y seguir subiendo.

Algunas cosas que me han ayudado a ser imparable y además, alegre:

– Encontrar razones para salir de un mal trago en lugar de excusas para perpetuarlo.

– Pedir ayuda. Si tienes depresión, consulta con un experto. La vida es más fácil si buscas soluciones. Si tienes una enfermedad, aprende sobre ella, y procura ayudar a otras personas a superarla o comprenderla. Esa es la raíz de la mayoría de mis libros de ensayo

– Deja de culpar a los demás. Cuida tu propio jardín y observa cómo florece. Nadie puede hacerlo por ti, aunque tú pienses que deberían.

– Haz una lista de todos los pasos que puedes dar para superar tu reto actual. Si necesitas trabajar, reinvéntate, promueve tus destrezas, apúntate a un curso y busca trabajo como si tu vida dependiera de ello. ¡Así es!

– Sé agradecido – Con regularidad escribo una lista de todo por lo que doy las gracias. En momentos realmente difíciles recuerdo escribir que estaba agradecida de poder comprar comida para mis hijas. Todo lo demás se desmoronaba, pero teníamos de comer y estábamos juntas.

¿Qué haces tú para superar las dificultades?