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La dinámica de relaciones es una de las claves para transformar “equipos de trabajo” en “equipos de alto rendimiento”.En términos generales, podemos señalar que el factor quizás más importante en lograr este resultado guarda relación con el desarrollo del enfoque sistémico en la mirada que hoy se le confiere al desempeño de los equipos. El término desempeño es muy especial. Por un lado apunta a la acción, al comportamiento. Pero va más lejos. Tiene el gran mérito de mirar ese comportamiento desde la perspectiva de los resultados que genera. Acción y resultados aparecen como dos facetas indisociables del desempeño (performance).

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Lo primero a destacar cuando se trabaja con equipos es que la suma de desempeños individuales destacados no siempre genera como resultado equipos de desempeño destacable. La clave del desempeño de los equipos no está, estrictamente, en las competencias de sus miembros individuales. La real clave del desempeño de los equipos se encuentra en algo muy diferente: la particular dinámica de relaciones entre sus miembros. Este factor no logra ser percibido si observamos la manera cómo cada individuo se comporta aisladamente. Lo importante es cómo los miembros del equipo se comportan en conjunto en la flecha del tiempo.

Esa dinámica de relaciones es la que determina que en algunos casos el desempeño de un equipo sea inferior, equivalente o superior a la suma de las acciones individuales de sus miembros.

Todos hemos tenido la experiencia de haber participado en equipos en los que sentíamos que cuando estábamos juntos perdíamos el tiempo y que más valía haber estado haciendo algo por cuenta propia. Eso es precisamente el rasgo característico de un equipo de bajo desempeño. En contraste con él, algunas veces hemos tenido la experiencia opuesta. Hemos sentido que cuando estamos trabajando juntos se logra hacer cosas que ninguno de sus miembros harían si fueran dejados por su cuenta.

La dinámica de un tal equipo afecta a todos sus miembros de tal forma que el estar juntos se traduce en una motivación permanente, en la apertura constante de nuevas posibilidades, en aprendizajes inesperados y, lo que es más importante, en resultados que nos asombran a todos. Cuando, bajo esas condiciones, preguntamos quién fue el responsable de lo que se generó, descubrimos que nos cuesta apuntar a una persona en particular. La mejor respuesta pareciera ser “Fuente Ovejuna”, lo que equivale a decir, “Fuimos todos” o, mejor dicho, “Fue la dinámica que todos fuimos capaces de generar al trabajar en conjunto.”

Lo más importante:

* Convertir equipos de trabajo en equipos de alto desempeño
* Grandes individualidades en un equipo no se traduce en alto desempeño grupal
* Las relaciones entre los miembros del equipo afecta considerablemente el desempeño

¿Cómo?

* Ser consientes de los resultados del equipo y no solo del desempeño individual
* Fomentar la buena comunicación entre los miembros
* Recordar siempre “Fue la dinámica que todos fuimos capaces de generar al trabajar en conjunto.”

A diario solemos esconder nuestros miedos tras otros nombres.

Así, vamos dilatando proyectos, postergando decisiones, evitando asuntos, olvidando hacer “ese” llamado, excusándonos tras un sinfín de frases hechas.

Buscamos metas demasiado elevadas, esperamos dar el gran salto; sin reparar que en realidad para llegar a esa meta, debemos comenzar con un pequeño paso.

"Este es un pequeño paso para un hombre pero un gran salto para la humanidad "
Neil Armstrong, al ser el primer hombre en pisar la luna.

El mejor empleado del mes, el mejor vendedor del año, el mejor promedio del curso;  comienzan un día.

La formulación de nuestros objetivos nos permitirá determinar nuestro curso de acción. Saber qué es lo que queremos es el primer paso para la consecución de nuestras metas. Pero para saber QUE queremos, es necesario que desarmemos nuestros miedos.
Si pensamos de manera rígida acerca de nosotros y el mundo, y nos repetimos a diario que:  “Es lo que hay”, nos resultará difícil desandar el camino de los miedos.

Cuando nos encontremos justificándonos con excusas del tipo:

* No llegué a tiempo con el proyecto.
* Estoy muy cansado para eso.
* Me cuesta concentrarme.

Observemos con atención para detectar los miedos que nos impiden avanzar hacia nuestras metas:

* En realidad, no llegaste a tiempo porque tus miedos te hicieron distraer demasiado en los detalles o en la búsqueda de la perfección, enredando y estirando el proyecto.
* Estás cansado, pero podrías esforzarte si te dijeses en voz alta que de ello depende que consigas una meta anhelada.
* Estás desconcentrado, porque concentrarte en el asunto es la garantía del éxito que estás evitando.

errarehumanumestAprendamos a ver mas allá, a reconocer los miedos que nos están frenando en nuestro desarrollo y en nuestro crecimiento.

Pensemos en qué otros momentos de nuestras vidas pasamos por esto. Apuesto que ya nos dijimos las mismas excusas una y otra vez. ¿Qué queríamos evitar al decirlas?

Miremos hacia atrás con compasión y aprendamos a perdonarnos por habernos sentido atemorizados y asustados, sabiendo que esta vez, podremos superarnos y seguir adelante en la consecución de nuestros objetivos.

Te invito a que tomes lápiz y papel y hagas una lista con 5 excusas que hayas utilizado en los últimos días. Para que comprendas de qué tipo de excusas hablo, comparto mi lista:

1.- Cambiar el tipo de letra, color, tamaño, ilustraciones o efectos de un flyer: -”Y si ponemos la tipografia en rojo, y si probamos en azul, y si le agregamos un efecto de sombra, y si…”
2.- “Después pienso tranquila una respuesta”.
3.- “Lo que fallo fue la comunicación”.
4.- “Consulto antes de mandar el presupuesto al cliente, por si se me pasó algo por alto”.
5.- “Es demasiado riesgoso”.

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¿Cuáles fueron tus excusas?

Te invito a desarmarlas!

¿Como podemos desandar el camino del miedo?

* Aprendiendo de nuestro pasado. Perdonando nuestros errores, aceptando que podemos equivocarnos y salir fortalecidos de ello.
* Modificando nuestros diálogos internos. Aprendiendo a mimarnos, aceptarnos y desearnos solo cosas buenas!
* Aprendiendo a respetar “nuestros tiempos”.
* Comenzando a vivir Aqui y Ahora.
* Generando endorfinas: reir, reir, reir.
* Desterrando los “no puedo”, “no debo”, “Y si…”, etc.
* Manejando los agentes estresores de nuestra vida.
* Parando dos minutos, respirando profundo, tomando un vaso de agua y pensando que esto: tambien pasará.

Mónica Giovanovich
Rhg.groupsite.com