Archive for Julio 2009

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En España ocupa gran parte de mi trabajo como asesor, y ciertamente es un campo donde uno siempre debe estar aprendiendo. Salvadas las distancias entre un coaching deportivo y otro relacionado con la empresa, veo ciertos paralelismos.

1. El coach tiene el olfato para descifrar la personalidad de su coachee, el instinto para detectar su talento y brindarle una oportunidad. Ambos aspectos están muy ligados a su rica experiencia vital. No es casualidad que muchos de los mejores coachees sean personas maduras y versadas en mil batallas.

2. Perfecta y flexible adecuación al estilo de cada jugador. Si se trata a todos igual, máxima generalizada, se fomenta la estandarización y se torna imposible llegar al misterio de cada persona.

3. Los coachees no se enrollan demasiado, no sueltan arengas interminables. Suelen ir al grano, con frases cortas y claras. “Bien hecho, así no, más energía, mira los pies, siente la raqueta, escucha tu cuerpo”. De este modo proveen a su interlocutor con información completa e instructiva.

4. Práctica, práctica, práctica, no hay otra alternativa. La excelencia no es un acto puntual, sino un modo de machacarse y probar los límites. Con la repetición viene la confianza, la espontaneidad y la magia. Se trata de sustituir hábitos y maneras viciados por costumbres sanas y productivas.

5. Relación natural y amable con los frecuentes errores cometidos. Las equivocaciones se aceptan, estudian y corrigen con toda normalidad, confiando que el deseado proceso de aprendizaje desemboque en yerros y contratiempos nuevos, de distinta entidad y naturaleza.

6. El coach es íntegro y honesto, un tipo de fiar. Sin ser cicatero en el reconocimiento, afronta sin dilación una crítica constructiva, firme y ajustada a una correcta observación de la realidad. Ésta es la última maestra, el resto son distracciones.

7. Los elogios tienen más que ver con el esfuerzo que con el talento. Aquel se digiere mejor, provoca ilusión y energía adicional para el viaje; éste engorda el ego y dispara expectativas desmedidas e inhibidoras.

8. A través del deporte elegido se trabajan valores indispensables para la vida. Lo de menos es lo que pase con la raqueta o el balón, incluso hasta el inglés es secundario. Lo más relevante es la familiaridad trabada con el esfuerzo, la paciencia, la voluntad, la disciplina, el compañerismo, la humildad para ganar y perder. Son enseñanzas decisivas para una vida buena y fecunda.

9. El coach detiene el reloj, para sus manecillas y ata a su alumno al presente. Así va comprendiendo y soltando el pasado e imaginando y trabajando por un futuro prometedor. La fortaleza mental es un factor crucial, y ésta tiene mucho que ver con una inteligencia viva y concentrada en la tarea.

10. Coaching no es una ciencia sino un arte. Es una conversación entre dos personas. Una pone el énfasis en la pregunta y en la escucha, aderezadas con pequeñas cuñas explicativas, y la otra en la gestión de respuestas. Lo más valioso al proceso ocurre en el espacio emocional entre los dos. En ese lugar se produce el clic ansiado, el eureka soñado. Es entonces cuando el coach se hace prescindible y el discípulo puede volar por si mismo. Verle partir es un momento paradójico, triste y gozoso a la vez. Si no llega, no ha habido coaching.

Santiago Álvarez de Mon
Profesor ordinario del IESE

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Mucho hemos oído de la nueva moda de la programación neurolingüística pero en realidad son pocos quienes la conocen a fondo y menos aún quienes la han aplicado en sus vidas.La Programación Neuro Lingüística o PNL, es una disciplina que surgió en los años 70 cuando dos investigadores, el matemático Richard Bandler y el lingüista John Grinder, comenzaron a estudiar las creencias, patrones de pensamiento y conductas que tenían en común las personas que destacaban como comunicadores o líderes, en cuanto a su capacidad de transmitir un mensaje e influir en las personas.Su denominación resume los objetivos básicos de su estudio:

Programación: los estados internos, las creencias y valores de cada persona, cual es su “modelo del mundo”, y los pasos que toman para obtener determinados resultados. La PNL asume que en cierta medida, cada persona puede modificar su programación, no sin esfuerzo.

Neuro: la forma en que cada persona procesa la información, al privilegiar algunos sentidos sobre otros (vista, oído, tacto,…), o cierto tipo de información sobre otra; los filtros que aplica, cual es su manera de entender el mundo, o dicho de otro modo, de traducir sus vivencias en procesos mentales.

Lingüística: la forma en que cada persona se expresa, las palabras que utiliza, el significado que tienen para él o ella, cómo influyen en otras personas y en el que las dice. En esto, la PNL, reconoce que la comunicación verbal es apenas una pequeña parte de la comunicación.

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