Para obtener éxito en nuestra profesionalización como coaches, y en crear un trabajo próspero con unos ingresos que no solo nos permitan vivir, sino que nos permitan permitirnos muchas cosas que deseamos, solo necesitamos una cosa: tener clientes que nos paguen.
Como ves, lo he dicho de una manera muy sencilla, y además, enfatizando el “sólo”. Como si uera fácil…. Pero la pregunta sería: ¿es que acaso no lo es? En realidad, tener clientes para uestro negocio de coaching, ¿es difícil? ¿Cuáles son las barreras más frecuentes que se nterponen entre nosotros y esos clientes?

Te voy a aportar las que para mi son las dos fundamentales, auténticas destructoras de proyectos rofesionales maravillosos de coaching:
- el miedo
- la inacción
¿por qué he resaltado estos temas, y he dejado de lado la crisis, la situación geopolítica, el
estado del coaching en el mundo y en tu país en concreto, la competencia, etc, etc? Porque todos stos factores, en realidad, tienen muy poco peso específico, si te enfocas en lo realmente importante:
- detectar cuales son tus miedos a la hora de dirigirte al mercado, vender y captar clientes,
y por supuesto, enfrentarte a ellos, cuestionarlos y trabajarlos
- Y entrar en acción
Hay un texto extraído de “los 7 hábitos de la gente Altamente efectiva”, que me parece muy esclarecedor:
“Uno de mis ensayos favoritos es The Common Denominator of Success, escrito por E. M. Gray. Este autor pasó su vida buscando el denominador que comparten todas las personas de éxito. Encontró que ese denominador común no era el trabajo duro, la buena suerte ni la habilidad para relacionarse, aunque todos esos factores tenían importancia. El factor que parecía trascender a todos los otros materializa la esencia del tercer hábito: empezar por lo primero.
«La persona de éxito tiene el hábito de hacer las cosas que a quienes fracasan no les gusta hacer», observó. «No necesariamente le gusta hacerlas. Pero su disgusto está subordinado a la fuerza de sus propósitos.»
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