Quién no se ha dicho alguna vez “no me siento escuchado”, en mi trabajo, con mi pareja, con mi familia, con mis amigos. Y cuando esto ocurre, la sensación que tenemos es desagradable.
No transmitimos la información que pretendemos, nuestra autoestima sufre porque no nos sentimos con autoridad frente a nuestros interlocutores. Aquel al que va dirigido el mensaje; al parecer, nuestras palabras, incluso nuestra presencia, dejan de tener valor. ¿Podemos hacer algo para mejorar esta situación?
Por parte del que quiere transmitir una información podemos realizar varias cosas:
- Preparar el lugar donde queremos intervenir. Ej.: si lo que pretendemos es solicitar un aumento de sueldo, no podemos entablar esta conversación en un ascensor o justo a la hora de salida del trabajo. Buscaremos un lugar adecuado para la negociación, un despacho, por ejemplo.
- Sería conveniente ensayar delante de un espejo o con alguien que se preste a hacerlo. En esta pequeña simulación podremos prever preguntas o circunstancias que se pueden dar y en el momento en que realizamos la exposición. Sabríamos cómo responder de la forma más adecuada.
- Mostrarnos distendidos y confiados en la posibilidad de conseguir lo que queremos, hace que la persona que tengamos delante también pueda creer en ello. » Leer el resto..

