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Las expresiones “sacar lo mejor de alguien” y “tu potencial oculto” significan que en el interior de la persona existen muchas cosas que esperan ser liberadas. A menos que el directivo o coach crea que la gente posee una mayor capacidad de la que manifiesta en la actualidad, no será capaz de ayudar a mostrarla. Debemos pensar en la nuestro personal en términos de su potencial, no de su desempeño. Ésta es la razón por la que la mayoría de los sitemas de evaluación fracasan estrepitosamente. Se coloca a los individuos en esquemas de desempeño de los que resulta muy difícil escapar.

Para sacar lo mejor de la gente debemos creer que lo mejor está ahí. Pero ¿cómo sabemos que está, cuánto hay y de qué modo se puede liberar?.

La capacidad está ahí; la crisis es el catalizador. Pero ¿acaso ésta es el único catalizador?. Y por otro lado, ¿cuánto tiempo seremos capaces de mantener unos niveles extraordinarios de desempeño?. A una parte de este potencial se puede acceder a través del coaching, y el desempeño puede ser sostenible, quizá no a niveles sobrehumanos, pero sí a niveles muy superiores a lo que solemos aceptar.

Como persona responsable de un equipo, hay que ser consciente de las trampas potenciales que pueden aparecer al liderar un equipo.

Los problemas más comunes son:

- Las metas del equipo no están claras o hay conflictos entre ellas.

- Las personas no trabajan bien juntas

- Liderar un equipo lleva tiempo.

Cuando nos decidimos a crear un equipo, no hay que pensar solamente en los beneficios, sino que también hay que barajar algunas de las posibles dificualtades con las que nos encontraremos:

- conflictos entre los miembros del equipo provocados por sentimientos y respuestas humanas.

- interferencia con la experiencia de un miembro, ya que el proceso del equipo puede acabar disminuyendo la capacidad de un miembro del equipo de producir.

- el tiempo y la energía destinados a desarrollar una comunidad de equipo.

- posibilidad de que la toma de decisiones sea lenta.

- dominación por un grupo o facción dentro del equipo, reduciendo así el valor de la contribución de todo el equipo.

Como líder, hay que sopesar los aspectos positivos y negativos e intentar restar importancia a estos últimos para garantizar que se consigue una buena productividad de equipo.

Un equipo muchas veces puede tener un rendimiento muy superior al de una persona. Cuando los equipos trabajan bien, los resultados pueden ser extremadamente poderosos. La sinergia creada por las diversas actividades de sus miembros, sus experiencias particulares y sus factores de motivación, permiten a los equipos responder antes a los cambios tecnológicos, económicos y de mercado en este mundo cada vez más complejo.

Un equipo efectivo puede tomar mejores decisiones, puede avanzar con más celeridad y resolver los problemas de un modo mucho más creativo que cualquier grupo de personas con talento que trabajen de forma independiente. Por supuesto, también hay que tener en cuenta que a mucha gente le gusta y disfruta al trabajar en equipo, dando en estos casos lo mejor de sí mismos.

Por ello, son múltiples los beneficios de formar un equipo. Por citar algunos de ellos:

- se consigue un rendimiento mejorado gracias a un conocimiento más amplio y a una experiencia de base.

- se logra mayor creatividad y una perspectiva más abierta.

- se alcanza una predisposición a responder a los cambios y a los riesgos.

- se tiene una responsabilidad compartida de los actos.

- se consigue un entorno más estimulante y motivador para los miembros de un equipo.